Si la estrella de fútbol misma hubiera llamado se hubiera considerado como vergonzoso y a mala hora. Pero fue una persona de la FIFA quien levantó el teléfono a mitad de noche. Y así se desplegó el primer escándalo de la Copa Mundial.
La primera palabra que se me ocurre es respeto.
Las estrellas más destacadas exigen respeto de sus hinchas, de los medios de comunicación, de sus rivales y hasta de dios, mientras que ellos mismos pueden tratar a los demás como si fueran sirvientes.
Una fotógrafa tiene que prestar sus servicios de mujer a media noche.
Un anfitrión de la FIFA tiene siempre que estar disponible. ¿Para cualquier cosa? Parece que sí.
Cuando en la Copa Mundial de 1990 un jugador de Camerún tuvo una entrevista con la locutora de televisión sueca, Kristina Kappelin, y se convirtió en un coqueteo atrevido, se abrieron muchos sentimientos difíciles de guiar. Pero lo que el jugador de Paraguay estaba haciendo era una manera arrogante de manipular a un anfitrión del equipo que no se atrevía a decir no.
Este es un desenmascaramiento muy vergonzoso para la FIFA.
La federación de fútbol más grande del mundo no se ha atrevido a dar a sus colaboradores una descripción de comportamiento que de alguna manera pueda ofender o molestar a las estrellas que van a hacer que la Copa Mundial de la FIFA se convierta en una fiesta. En este caso, lo único que se necesitaba era que el anfitrión del equipo aprendiera a decir no, o que se vaya al infierno, en el idioma correcto.
Es muy asombroso que el anfitrión de la FIFA no dijera nada, ya que pensaba que la historia no iba a salir a la prensa.
No es de extrañar que la estrella dijera su opinión, ya que estaba acostumbrada a salir con la suya. Las estrellas del deporte son iguales a las de la música y el cine. Están acostumbradas a recibir lo que se les antoja, que se les sirva por dondequiera que anden y que se les preste atención tan pronto levantan el dedo. Están acostumbradas a que los agentes lo arreglen todo para que el cliente se encuentre bien.
Esto también puede suceder con los deportistas suecos.
Pero no sé de qué manera nuestras estrellas suecas del fútbol usarán este escándalo en el partido de la Copa Mundial el 15 de junio.
¿Llegará a saber el jugador que él mismo, por propia cuenta, no puede encontrar mujeres? Esto no sería ninguna ostentación. Cosas mucho peores que éstas se dicen cuando las estrellas juegan a fútbol.